28 diciembre 2005

Aserejé

No sé si recordarán ustedes aquella canción marchosísima, que hace unos veranos invadió media España, cantada por Las Ketchup. Decía algo así como “aserejé, ja, dejé, dejere burejebe saraiunova majabi an de bugui an de buidipí…”. Mis sobrinas todavía se saben la letra, y todavía no saben que no significa absolutamente nada, por muy bien que suene. Es sólo música, de calidad relativa, según se mire y para lo que se pretenda.
Me acuerdo del “Aserejé” siempre que me topo con la cada vez más abundante propaganda del Gobierno Regional de Castilla la Mancha. Suena todo fenomenal, pero no significa absolutamente nada.
Una de las campañas publicitarias que más se difunden últimamente por estos pagos es esa que dice lo de “La mejor comunicada”. Han tenido que pasar veintitantos años de Gobierno socialista en Castilla la Mancha para que se inaugure la primera autovía, la primera, y ya somos la mejor comunicada. Vivir para ver. Andebugui andebugui.
Otra campaña muy de moda es la del pacto ese por la competitividad y no sé qué más, que dice que estamos todos unidos: políticos, empresarios, sindicatos… ¡vamos, que sólo faltan los ciudadanos! Dejere bujerebe.
Es como lo del agua: le dieron bombo y platillo al célebre supuesto acuerdo con la Ministra Narbona, convocaron a los agentes sociales de siempre para que se adhirieran a un acuerdo que no habían leído, y desde entonces ha habido ya varios trasvasazos. Ande bui dipí.
Luego vienen las campañas a la recontra: las de silencio. Hubo un incendio en Guadalajara, del que no me cabe la menor duda de que el Gobierno no tuvo la culpa, y resulta que para saber qué pasó entonces y qué está pasando ahora tienes que leer El Mundo o escuchar la COPE, porque los medios autonómicos reciben mucha ayuda institucional. Majabi an de bui.
Lleva ya varias semanas inaugurado el Hospital General de Ciudad Real, y resulta que no hay cobertura de móviles ni viales suficientes (la mejor comunicada). Los médicos están que trinan porque tienen espacios ínfimos para trabajar (todos unidos) y varios servicios ignoran cuándo se van a trasladar.
Eso sí, con cada cosa, venga foto, venga fiesta. Suena todo fenomenal. Como el Aserejé. Pero no significa nada.
En el mensaje de Navidad, nuestro Presidente Barreda ha dicho que dentro de poco estaremos entre las regiones más desarrolladas de Europa.
Sigo pensando que, como ha sucedido en Cataluña o en Galicia, a esta región le conviene un cambio. Son muchos años. Aquí ya sólo hay música, y de calidad relativa, sin letra ni contenido. Aserejé puro.
Emilio Sanz
El Día de Ciudad Real, 27 de diciembre de 2005

13 diciembre 2005

Apagar la tele (a tiempo)

Raro es el día que no viene en la prensa algo parecido a que una pandilla de chavales le han dado un a paliza a un compañero de clase, o que un chaval denuncia que otros de su edad le hacen la vida imposible en el colegio.
Raro es el día que no te cuenta un amigo que su hijo, o la hija de mengano, le ha dicho no sé qué barbaridad, o le ha exigido tal cosa, o tiene no sé cuál mala costumbre.
En la mayoría de los casos, hurgas un poco en la noticia o en el comentario y te das cuenta de que son chicos de familias normales, en las que no necesariamente esas salidas de tono de los hijos se corresponden con el esfuerzo que sus padres han puesto en educarles. Muchos padres se preguntan preocupados: ¿Qué estamos haciendo mal? Y no siempre son capaces de encontrar la respuesta, si es que la hay, porque a veces no la hay.
Acabo de leer un informe elaborado por la Asociación de Telespectadores y Radioyentes en el que se demuestra que, en la franja horaria considerada como “infantil”, es decir, entre 5 y 8 de la tarde, no hay ninguna televisión que cumpla bien el “Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos e Infancia” que todas firmaron hace un año.
Es un informe completísimo, elaborado a partir de un trabajo muy serio: se han visionado y grabado, durante todo el mes de noviembre pasado, todos los programas en horario infantil y se han analizado minuto a minuto, escena a escena. El resultado es altamente preocupante: entre cuatro cadenas de televisión nacionales han cometido 464 (cuatrocientos sesenta y cuatro) incumplimientos. Bajo la apariencia de programación infantil, se han colado 464 (cuatrocientas sesenta y cuatro) escenas de violencia, discriminación, intolerancia, lenguaje inadecuado, sexo, drogas, alcohol, tabaco, brutalidad. Además, se emiten a esas horas anuncios promocionales de programas de otras franjas horarias no adecuados para niños.
Los datos son tremendos: TVE1, 169 (ciento sesenta y nueve) incumplimientos; TVE2, 16 (dieciséis) incumplimientos; Antena3, 155 (ciento cincuenta y cinco) incumplimientos; y Tele5, 89 (ochenta y nueve) incumplimientos. A la nueva televisión del grupo PRISA, la Cuatro, sólo se la pudo seguir durante seis días, registrándose en una sola semana 78 (setenta y ocho) incumplimientos.
Hagan ustedes la cuenta: número de incumplimientos entre días que tiene el mes de noviembre, y sabrá el número de veces que, sólo entre las cinco y las ocho de la tarde, le han metido a sus hijos, día tras día, por los ojos y por los oídos, contenidos inadecuados: violencia, intolerancia, sexo, drogas…
¿Qué estamos haciendo mal? Quizá hacer, lo que se dice hacer, no estamos haciendo nada mal. Pero, ¿qué no estamos haciendo?, ¿qué estamos omitiendo? Ojo con la tele. Quizá empezando por ahí se encuentren muchas respuestas.
Sin la televisión, ni la Coca-Cola sería la Coca-Cola, ni ZP sería presidente, ni David Bisbal sería famoso, ni sería nunca primavera en El Corte Inglés. La tele puede hacer mucho bien, pero también puede hacer mucho mal.
Oiga, y sus hijos, ¿qué ven en la tele? Evidentemente, ven lo que hay. Pues tendrá usted que hacer algo, o dejar de no hacer nada. A veces hay que apagar la tele (a tiempo).
Emilio Sanz
El Día de Ciudad Real, 13 de diciembre de 2005

09 diciembre 2005

Gestionar las crisis

Ahora se oye hablar mucho de “saber gestionar las crisis”. Que si Aznar no supo gestionar la crisis del Prestige; que si Arévalo no supo gestionar la crisis del incendio de Guadalajara; que si Trillo gestionó muy bien la crisis de Perejil.
A ver si ahora la actividad política se va a reducir a gestionar las crisis, lo cual sería terrible, porque indicaría que nuestros gobiernos, en sus distintos niveles, estarían a verlas venir y, en vez de llevar la iniciativa, navegarían sin rumbo, o incluso a la deriva, llevándonos a todos detrás.
Un claro ejemplo de lo que significa dedicarse a “gestionar las crisis” es lo que ha sucedido en Castilla la Mancha con la tristemente célebre “Guía para chicas”: todo el mundo se congratula de que el Gobierno Regional haya retirado la publicación. Más exactamente, de que haya dicho que retira la publicación para que la analicen los expertos. Y todo son parabienes y felicitaciones por el talante del Gobierno castellanomanchego. Decía García Page que han dado un ejemplo de lo que es prudencia y buen gobierno retirando la guía para su estudio. Y al final, del folleto en cuestión ya sólo queda el “hay que ver qué majos, que retiran la guía”.
Yo creo que la labor de gobierno debe ir un poco más lejos y que la ciudadanía tiene derecho a un trabajo más exigente, que no sólo gestione las crisis sino que las evite.
Siguiendo con el ejemplo citado, lo lógico es que esa guía no se hubiera distribuido sin un informe previo. Lo lógico es que para distribuir esa guía, u otra sobre la misma temática, se hubiera tenido en cuenta a priori esa “sensibilidad social” que se tuvo en cuenta para retirarla (o para decir que se retiraba) a posteriori. Lo lógico es que el Gobierno Regional sepa cómo son los criterios morales de la mayoría de sus ciudadanos. Parece que en Castilla la Mancha nos conformamos con que todos los años le den un premio a una monja, con foto incluida. Pues no, mire: nuestros criterios morales no consisten en eso.
El episodio de la guía para chicas es de una gravedad enorme. ¿Qué tiene en la cabeza alguien capaz de aconsejar ese folleto para educar a niñas pequeñas? ¿Se puede confiar la educación de los menores a alguien con ese planteamiento?
Pero, al final, se ha gestionado bien la crisis: “decimos que retiramos la guía, y así somos unos tíos estupendos, prudentes, sensibles, democráticos”. Y nos quedamos tan anchos.
Y los demás nos quedamos sin saber qué tiene en la cabeza ese señor o esa señora; por qué se editó esa guía; por qué se distribuyó; con qué planteamiento quieren educar a nuestras niñas; ni si realmente se ha retirado, ni quién la va a analizar, ni nada de nada. Eso sí: la crisis, perfectamente gestionada.
Y el problema, como tantos otros, sin arreglar.
Emilio Sanz
El Día de Ciudad Real, 9 de diciembre de 2005