María Dolores de Cospedal
Fernando Lamata, García Page, Nemesio de Lara, José Manuel Caballero, Sebastián Fuentes y todos cuantos socialistas de pro han hablado de la designación de María Dolores de Cospedal como candidata a la Presidencia de Castilla la Mancha, todos, han dicho lo mismo, que es lo que debe de poner en el argumentario que les han pasado: que en Génova han ninguneado a Castilla la Mancha enviando a una persona de fuera.
Supongamos, sólo hipotéticamente, que eso fuera cierto.
La primera observación es clara: los socialistas no están criticando a María Dolores de Cospedal, sino al Partido Popular de Castilla la Mancha. Y esto es así porque la recién designada candidata tiene, como tal, poca crítica posible: es Abogada del Estado (gente a la que se le presume capacidad de estudio, de trabajo y una cabeza en condiciones); su gestión al frente de la Consejería de Infraestructuras en Madrid es la envidia de muchas consejerías equivalentes en otra Comunidades; su paso por varias subsecretarías le garantiza una experiencia muy valiosa. Vamos, que la idoneidad de Cospedal no tiene crítica posible. De ahí que los socialistas estén volcados, no en la crítica a la candidata, sino en la crítica al PP de Castilla la Mancha.
Retomemos la hipótesis: supongamos que las críticas que están haciendo los socialistas (insisto, críticas al PP, no a la candidata) están justificadas: que si es que no hay en Castilla la Mancha una persona capaz, que si es una candidata impuesta desde Génova, y cosas por el estilo. En ese caso, la observación, la segunda, sería: los militantes del Partido Popular de Castilla la Mancha se fían de los líderes nacionales de su partido. Y eso sí que es cierto: los populares de Castilla la Mancha se fían, y mucho, de los dirigentes de su partido, entre otras cosas porque en este momento son los únicos que están dando la cara en los grandes problemas que tiene España: la verdadera lucha contra el terrorismo, la unidad de España, el control de las fronteras. Problemas que, parta colmo, han creado los líderes nacionales del Partido Socialista, con el apoyo, eso sí, de los parlamentarios socialistas de Castilla la Mancha.
Yo lo veo muy claro: mientras los militantes del PP se fían, y mucho, de sus líderes nacionales, los militantes socialistas están realmente desencantados de sus líderes nacionales, pero son obligados a votar a favor del Estatuto de Cataluña, a favor de la negociación con ETA, e incluso a seguir apoyando a un Gobierno que no para de ordenar trasvases a Murcia. ¿Quién ningunea a quién?
En Castilla la Mancha la gente se fía de Rajoy, y no se fía de Zapatero. Y Zapatero obliga a nuestros diputados socialistas a votar con la nariz tapada, mientras Rajoy firma la designación como candidata para Castilla la Mancha de una persona más que idónea, y que además es mujer… ¡sin cuota!
Si a eso le sumamos que realmente no ha habido imposición de Génova, más el deseo de cambio que se respira después de demasiados años de gobierno socialista, coincido con García Page en una cosa: que María Dolores de Cospedal venga cuanto antes.
Emilio Sanz
El Día de Ciudad Real, 30 de mayo de 2006
Supongamos, sólo hipotéticamente, que eso fuera cierto.
La primera observación es clara: los socialistas no están criticando a María Dolores de Cospedal, sino al Partido Popular de Castilla la Mancha. Y esto es así porque la recién designada candidata tiene, como tal, poca crítica posible: es Abogada del Estado (gente a la que se le presume capacidad de estudio, de trabajo y una cabeza en condiciones); su gestión al frente de la Consejería de Infraestructuras en Madrid es la envidia de muchas consejerías equivalentes en otra Comunidades; su paso por varias subsecretarías le garantiza una experiencia muy valiosa. Vamos, que la idoneidad de Cospedal no tiene crítica posible. De ahí que los socialistas estén volcados, no en la crítica a la candidata, sino en la crítica al PP de Castilla la Mancha.
Retomemos la hipótesis: supongamos que las críticas que están haciendo los socialistas (insisto, críticas al PP, no a la candidata) están justificadas: que si es que no hay en Castilla la Mancha una persona capaz, que si es una candidata impuesta desde Génova, y cosas por el estilo. En ese caso, la observación, la segunda, sería: los militantes del Partido Popular de Castilla la Mancha se fían de los líderes nacionales de su partido. Y eso sí que es cierto: los populares de Castilla la Mancha se fían, y mucho, de los dirigentes de su partido, entre otras cosas porque en este momento son los únicos que están dando la cara en los grandes problemas que tiene España: la verdadera lucha contra el terrorismo, la unidad de España, el control de las fronteras. Problemas que, parta colmo, han creado los líderes nacionales del Partido Socialista, con el apoyo, eso sí, de los parlamentarios socialistas de Castilla la Mancha.
Yo lo veo muy claro: mientras los militantes del PP se fían, y mucho, de sus líderes nacionales, los militantes socialistas están realmente desencantados de sus líderes nacionales, pero son obligados a votar a favor del Estatuto de Cataluña, a favor de la negociación con ETA, e incluso a seguir apoyando a un Gobierno que no para de ordenar trasvases a Murcia. ¿Quién ningunea a quién?
En Castilla la Mancha la gente se fía de Rajoy, y no se fía de Zapatero. Y Zapatero obliga a nuestros diputados socialistas a votar con la nariz tapada, mientras Rajoy firma la designación como candidata para Castilla la Mancha de una persona más que idónea, y que además es mujer… ¡sin cuota!
Si a eso le sumamos que realmente no ha habido imposición de Génova, más el deseo de cambio que se respira después de demasiados años de gobierno socialista, coincido con García Page en una cosa: que María Dolores de Cospedal venga cuanto antes.
Emilio Sanz
El Día de Ciudad Real, 30 de mayo de 2006
