06 marzo 2007

Carta a un amigo de izquierdas

Querido amigo: comparto contigo esa preocupación. El Gobierno al que apoyaste con tu voto está resultando más radical de la cuenta. A mi también me da vergüenza ajena cada vez que aparece José Blanco diciendo esas “irracionalidades”, como tú las llamas. La última fue de antología: decir que el PP comparte espacio con la extrema derecha es jugártela a que te digan a ti que compartes espacio con la extrema izquierda: con la izquierda abertzale y con la izquierda republicana.
Hay una cosa que os falta en la izquierda: igual que la derecha se ocupó de diluir a la extrema derecha, vosotros no os habéis ocupado de que se disuelva la extrema izquierda. Y eso no es bueno porque, como ya ha sucedido alguna vez, en un momento dado vuestros líderes pueden tener necesidad de su apoyo, con la consiguiente radicalización de las posturas, que nunca beneficia a nadie.
Efectivamente, comprendo que te sientas un poco engañado: aquel joven Zapatero elegante y suave ha resultado ser un tipo bastante extremo. Comenzó por imponer el matrimonio gay sin ninguna necesidad, instaurando esa “educación para la ciudadanía” que vete tú a saber, reabriendo heridas de la guerra civil, afrentando a nuestros amigos internacionales e inventándose esa nueva religión de la alianza de civilizaciones llena de palabras bonitas pero vacías, tan vacías que requieren una fe humana imposible.
Pero lo de ahora es más fuerte aún. Me ha hecho gracia tu expresión de “dónde están los socialistas de siempre”, los que arriesgaban lo que fuera con tal de protestar ante lo injusto. Pues mira: o están en un cargo aguantando mecha, o están esperando averiguar por qué Zapatero ganó aquel congreso. Los primeros están callados, es comprensible. Los segundos están deseando un fracaso electoral del PSOE porque ven que, en la actual situación, el único modo de aclarar las ideas es perder el poder: será entonces cuando, sin pesebres y sin remuneraciones agradecibles, la izquierda saque brillo a sus ideas: esas ideas que históricamente han servido de mucho a este país.
Yo tampoco entiendo la excarcelación de De Juana, ni los guiños a Otegi. Yo también echo de menos el consenso y me pregunto por qué de repente el PSOE prefiere pactar con minorías nacionalistas y radicales antes que con la alternativa natural que es el PP. Pactar con radicales supone provocar unos bandazos tremendos en la política nacional, y yo no sé si esta carrocería está ahora para muchos trotes. El centro existe: para encontrarlo basta con irse acercando al otro lado. Pero desde luego, yéndose hacia el extremo no hay centro posible.
Ya sé que sois muchas las personas de izquierdas que hoy sentís la gran decepción. Estoy de acuerdo contigo: España necesita una izquierda razonable, centrada, moderada. Pero, a ver quién le pone el cascabel al gato, con el poder que ha conseguido Zapatero y el control férreo que mantiene.
Quizá tengas razón: hay que perder las elecciones.
No voy a pedirte que votes al PP. Pero piénsate lo de abstenerse.
Un abrazo.