02 octubre 2007

Barreda, sus convicciones, y la Ley Electoral

Aún resuenan por los altavoces de las Cortes Regionales unas palabras de José María Barreda en su discurso de investidura, pronunciado hace muy poco. Son las siguientes: “La democracia es también consideración a las minorías y respeto a todo el mundo. Por esta convicción política e intelectual, les aseguro, señoras y señores de la oposición, que la mayoría conseguida no va a suponer un cambio en mi voluntad por lograr acuerdos que puedan ser beneficiosos para la Región”.
Muy poco tiempo antes, apenas semanas, el propio José María Barreda había estampado su firma en el Proyecto de Reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla La Mancha. Este Proyecto no era un simple discurso: era el resultado de un importante consenso entre las fuerzas políticas de la Región. Ahí se decía, y se sigue diciendo, lo siguiente: “Artículo 25: La Ley Electoral de Castilla-La Mancha será aprobada por dos tercios de los Diputados en votación final sobre el conjunto del texto. Dicha ley, además de los elementos regulados en el presente Estatuto, determinará, entre otros aspectos, el régimen de plazos y el procedimiento de elección, así como la atribución de escaños por cada circunscripción electoral y las causas de inelegibilidad e incompatibilidad”. Nadie puede dudar de que, si el régimen de reforma de la Ley Electoral se estableció así en el proyecto de Estatuto, es porque es el sistema más beneficioso para la Región.
La convicción política e intelectual, pues, de Barreda, está en juego en este momento: firmó que es bueno para Castilla La Mancha que la Ley Electoral se apruebe por mayoría de dos tercios, es decir, por una mayoría que hoy él no tiene. Afirmó que la democracia es consideración a las minorías y recalcó su voluntad de llegar a acuerdos que puedan ser beneficiosos para la Región. Y, sin embargo, el Partido Socialista, que Barreda preside, pretende hoy reformar la Ley Electoral de Castilla La Mancha por el sistema ahora vigente, que no exige una mayoría tan cualificada y que, por mucho que sea el legalmente vigente, no es el mejor para la Región puesto que si fuera el mejor para la Región Barreda no habría aprobado ni firmado el Proyecto de Reforma del Estatuto.
Es la hora de comprobar si Barreda dijo la verdad en su investidura. De comprobar si realmente tiene voluntad de llegar a acuerdos con la oposición en materias que sean beneficiosas para la Región. Es la hora de los hechos. El Partido Socialista de Castilla La Mancha ha presentado un proyecto de reforma de la Ley Electoral sin consensuarlo con nadie y pretende aprobarlo por el sistema que él mismo rechazó meses antes al votar otro mejor, más representativo, más exigente, en el Proyecto de Estatuto.
Es, en fin, la hora de comprobar en cuánto valora José María Barreda, y con él los Diputados socialistas que le respaldan, las convicciones políticas e intelectuales que afirma tener.
Emilio Sanz
El Día de Ciudad Real, 25 de septiembre de 2007