Yo no entiendo lo del Estatuto
Hay una cosa que no entiendo. Me resulta particularmente incomprensible la siguiente sucesión de hechos ciertos: primero, en el Congreso de los Diputados, los diputados socialistas de Castilla La Mancha votan a favor de la aprobación del Estatuto de Cataluña, que no sólo no menciona la “indisoluble unidad de la nación española” sino que insiste en que el Parlamento catalán afirma que Cataluña es una nación. Después, los diputados regionales del Partido Socialista votan, el lunes pasado, en el Parlamento de Castilla La Mancha, que esta Región es una Comunidad Autónoma en el marco de la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles.
La paradoja es evidente: los diputados de un mismo partido político, el Partido Socialista de Castilla La Mancha, aprueban un Estatuto como el de Cataluña, que no habla para nada de la nación española y, sin embargo, hacen que el artículo primero del Estatuto de otra Comunidad Autónoma, en concreto la suya, contenga esa rotunda seña de españolidad.
No es fácil de entender la paradoja: si tan importante es, para el Partido Socialista de Castilla La Mancha, el postulado de la unidad indivisible de la nación española como para que figure en el artículo primero del Estatuto de Castilla La Mancha, cabe preguntarse por qué entonces no exigieron una mención similar en el Estatuto catalán para votar favor de su aprobación. O, lo que es lo mismo, cabe preguntarse por qué el Partido Socialista admite una Cataluña como realidad nacional, y sin embargo le niega esa misma consideración a Castilla La Mancha.
No creo que los parlamentarios del PSOE de Castilla La Mancha piensen que su región merezca más consideración que otras, pero tampoco que merezca menos, ni creo que piensen que las Comunidades Autónomas tengan una vinculación o pertenencia distinta a la nación española.
No creo que los parlamentarios del PSOE de Castilla La Mancha piensen que Castilla La Mancha sea una realidad nacional, ni que pretendan que nuestro Parlamento Regional declare que somos una nación. Pero tampoco creo que piensen que Cataluña sea una realidad nacional, ni creo que estén de acuerdo con la afirmación del parlamento catalán de que Cataluña es una nación.
No creo que los parlamentarios socialistas castellanomanchegos voten en contra de sus propias ideas, ni aquí ni en Madrid, y menos en cuestiones que para ellos son tan importantes que las hacen figurar en el artículo primero de nuestro nuevo Estatuto.
Yo no lo entiendo.
Emilio Sanz
La paradoja es evidente: los diputados de un mismo partido político, el Partido Socialista de Castilla La Mancha, aprueban un Estatuto como el de Cataluña, que no habla para nada de la nación española y, sin embargo, hacen que el artículo primero del Estatuto de otra Comunidad Autónoma, en concreto la suya, contenga esa rotunda seña de españolidad.
No es fácil de entender la paradoja: si tan importante es, para el Partido Socialista de Castilla La Mancha, el postulado de la unidad indivisible de la nación española como para que figure en el artículo primero del Estatuto de Castilla La Mancha, cabe preguntarse por qué entonces no exigieron una mención similar en el Estatuto catalán para votar favor de su aprobación. O, lo que es lo mismo, cabe preguntarse por qué el Partido Socialista admite una Cataluña como realidad nacional, y sin embargo le niega esa misma consideración a Castilla La Mancha.
No creo que los parlamentarios del PSOE de Castilla La Mancha piensen que su región merezca más consideración que otras, pero tampoco que merezca menos, ni creo que piensen que las Comunidades Autónomas tengan una vinculación o pertenencia distinta a la nación española.
No creo que los parlamentarios del PSOE de Castilla La Mancha piensen que Castilla La Mancha sea una realidad nacional, ni que pretendan que nuestro Parlamento Regional declare que somos una nación. Pero tampoco creo que piensen que Cataluña sea una realidad nacional, ni creo que estén de acuerdo con la afirmación del parlamento catalán de que Cataluña es una nación.
No creo que los parlamentarios socialistas castellanomanchegos voten en contra de sus propias ideas, ni aquí ni en Madrid, y menos en cuestiones que para ellos son tan importantes que las hacen figurar en el artículo primero de nuestro nuevo Estatuto.
Yo no lo entiendo.
Emilio Sanz
