27 marzo 2007

Quién te ha visto y quén te ve

Voy a transcribirles a continuación varios párrafos del Programa Electoral del Partido Socialista Obrero Español para las elecciones generales de 2.004, es decir, el programa cuyo compromiso está aún vigente:
“El terrorismo sigue siendo el único conflicto no resuelto de los que afectan a la convivencia de los españoles. Su presencia –vil y cruel- se mantiene viva en los atentados, chantajes y amenazas que, con mayor o menor frecuencia y mayor o menor gravedad, se siguen produciendo. Su presencia también se hace viva en los miles de víctimas que, con su testimonio de dolor y compromiso, recuerdan a diario a la sociedad que el terror carece de principios, que no persigue más objetivo que su propia supervivencia y que la paz y la libertad no se consiguen cediendo a sus amenazas".
“Nada ha dado ni dará mejores frutos para la erradicación definitiva del terrorismo que la combinación de la acción policial decidida y constante, la eficaz cooperación internacional, la movilización de los ciudadanos y la unidad de los demócratas”.
“Hay que comprometer todos los recursos morales y materiales en la lucha contra el terrorismo y en la reparación de sus efectos. Por todo ello, nos comprometemos al cumplimiento escrupuloso y estricto del Pacto de Estado Por la Libertad y Contra el Terrorismo suscrito entre el Partido Socialista Obrero Español, el Partido Popular y el Gobierno de la Nación y, en especial, a renunciar a la utilización política del terrorismo; nos comprometemos a mantenerlo vivo y en vigor hasta la derrota total de ETA o su disolución efectiva”.
“Nos comprometemos a la observancia estricta de la Constitución y por tanto rechazamos cualquier negociación que implique el pago de un precio político democrático por el fin de la violencia”.
“Compareceremos en el Parlamento para informar a los Grupos Parlamentarios del estado de la lucha contra el terrorismo, con el fin de buscar estrategias comunes en la que también se incluyan iniciativas concretas para asegurar el derecho a la vida y a la libertad de expresión, manifestación y pensamiento de cuantos se sienten abstracta o concretamente amenazados”.
“Mantendremos el apoyo moral y material a las víctimas de la violencia terrorista”.
Es que me he enterado de que en mi ciudad, y en otras muchas, el Grupo Municipal Popular ha presentado una moción para reprochar al Gobierno de la Nación que haya concedido el segundo grado penitenciario al terrorista De Juana Chaos. Y resulta que el Grupo Municipal Socialista ha anunciado, en mi ciudad y en otras muchas, que no va a apoyar esa moción para no entrar a la provocación y a la crispación local, alegando además que a los ciudadanos lo que les importa es el tráfico.
Históricamente, los concejales socialistas han apoyado otras muchas mociones, han participado en muchos minutos de silencio y en decenas de concentraciones contra el terrorismo. ¿Qué ha cambiado? Habíamos quedado en que es muy eficaz contra el terrorismo “la movilización de los ciudadanos y la unidad de los demócratas”. Habíamos quedado en que el Pacto por las libertades y contra el terrorismo estaría vigente, “vivo y en vigor hasta la derrota total de ETA o su disolución efectiva”. Habíamos quedado en que “rechazamos cualquier negociación que implique el pago de un precio político democrático por el fin de la violencia”. Habíamos quedado en que apoyaríamos “iniciativas concretas para asegurar el derecho a la vida y a la libertad de expresión, manifestación y pensamiento de cuantos se sienten abstracta o concretamente amenazados” y en que mantendríamos “el apoyo moral y material a las víctimas de la violencia terrorista”.
¿Qué ha cambiado, para que ahora sólo nos preocupe el tráfico? ¿Es que tiene que darnos igual que a un terrorista le concedan, bajo presión, el segundo grado? ¿Es que tiene que darnos igual que un fiscal nombrado por el Gobierno retire una acusación contra un terrorista? Pues a mí no me da igual, y esas cosas me preocupan más que el tráfico. Afortunadamente, a los concejales del PP les pasa lo mismo. Y creo que los concejales del PSOE deberían votar esa moción, a favor o en contra, pero votar y explicar su postura.
Emilio Sanz

14 marzo 2007

13-M

A mí, como a todos los lectores, el 11-M de hizo mucho daño. Ver y oír el terror de aquellos atentados me dejó sin habla, sin fuerza y sin hambre. Sólo podía rezar: por los muertos, por sus familias, por los bomberos, por los médicos.
Luego, el comportamiento de la gente, la solidaridad, la serenidad, los voluntarios, la unidad, me devolvieron al orgullo por mi patria, a la esperanza, al coraje.
A los dos días me quedé frío. Jamás pensé que en una situación de crisis como aquélla, cuando todavía Madrid olía al humo de las bombas, y con unas elecciones al día siguiente, nadie fuese capaz de dejar de llorar para ponerse a insultar a alguien que no fuesen los asesinos. Empezaron los insultos al Gobierno y al PP, en la calle y en la radio. Ya estaba detenido algún que otro islamista radical, ya había comparecido el Ministro del Interior docenas de veces para dar información, la poca información de la que a esas alturas se podía disponer. De hecho, del atentado de la T4 de Barajas han pasado ya casi tres meses y sabemos menos de lo que el 13-M sabíamos de Atocha.
El hecho es que, en pleno duelo por los muertos y en plena jornada de reflexión electoral, aparece en la tele Alfredo Pérez Rubalcaba, de parte de José Luis Rodríguez Zapatero, a decir que España no se merece un gobierno que mienta. Desde una radio se anima a la gente a manifestarse. Y no a manifestarse ante el Palacio de la Moncloa, sede de la Presidencia del Gobierno; ni a manifestarse frente al Ministerio del Interior, sede del Ministro; se envió a la gente a la sede del Partido Popular. Dato significativo éste: si quieres protestar contra un Ministro, lo normal es ir al Ministerio; o si quieres protestar contra un Gobierno, lo normal es ir a la sede correspondiente; pues no: se mandó a la gente a concentrarse ante la sede del Partido Popular, que a las pocas horas concurría a unas elecciones. Jornada de luto. Jornada de reflexión. Y hubo quien no tuvo el menor inconveniente en montar la bulla en la calle, en la radio, y en la tele.
Yo creería en la sinceridad y en la rectitud de aquellas manifestaciones si se hubieran producido en otra fecha, y ante el Gobierno. Pero no puedo dar carta de credibilidad a manifestaciones no convocadas legalmente, producidas en jornada de reflexión, y celebradas no ante el Gobierno sino ante la sede de un partido. Y no puedo creer en la supuesta espontaneidad de unas concentraciones llenas de carteles de imprenta, jaleadas por radio y televisión, y aplaudidas por la oposición.
Por eso hoy, cuando Alfredo Pérez Rubalcaba, de parte de José Luis Rodríguez Zapatero, pide confianza en el Gobierno y habla de respeto a las instituciones, me acuerdo de lo de los fariseos: “haced lo que yo digo, pero no hagáis lo que yo hago”.
Hoy Mariano Rajoy pide explicaciones en el Parlamento y convoca manifestaciones legales.
Pero cuando lo de Rubalcaba, de parte de José Luis Rodríguez Zapatero, no había tiempo que perder: las elecciones eran al día siguiente.El 13-M también me hizo mucho daño.

06 marzo 2007

Carta a un amigo de izquierdas

Querido amigo: comparto contigo esa preocupación. El Gobierno al que apoyaste con tu voto está resultando más radical de la cuenta. A mi también me da vergüenza ajena cada vez que aparece José Blanco diciendo esas “irracionalidades”, como tú las llamas. La última fue de antología: decir que el PP comparte espacio con la extrema derecha es jugártela a que te digan a ti que compartes espacio con la extrema izquierda: con la izquierda abertzale y con la izquierda republicana.
Hay una cosa que os falta en la izquierda: igual que la derecha se ocupó de diluir a la extrema derecha, vosotros no os habéis ocupado de que se disuelva la extrema izquierda. Y eso no es bueno porque, como ya ha sucedido alguna vez, en un momento dado vuestros líderes pueden tener necesidad de su apoyo, con la consiguiente radicalización de las posturas, que nunca beneficia a nadie.
Efectivamente, comprendo que te sientas un poco engañado: aquel joven Zapatero elegante y suave ha resultado ser un tipo bastante extremo. Comenzó por imponer el matrimonio gay sin ninguna necesidad, instaurando esa “educación para la ciudadanía” que vete tú a saber, reabriendo heridas de la guerra civil, afrentando a nuestros amigos internacionales e inventándose esa nueva religión de la alianza de civilizaciones llena de palabras bonitas pero vacías, tan vacías que requieren una fe humana imposible.
Pero lo de ahora es más fuerte aún. Me ha hecho gracia tu expresión de “dónde están los socialistas de siempre”, los que arriesgaban lo que fuera con tal de protestar ante lo injusto. Pues mira: o están en un cargo aguantando mecha, o están esperando averiguar por qué Zapatero ganó aquel congreso. Los primeros están callados, es comprensible. Los segundos están deseando un fracaso electoral del PSOE porque ven que, en la actual situación, el único modo de aclarar las ideas es perder el poder: será entonces cuando, sin pesebres y sin remuneraciones agradecibles, la izquierda saque brillo a sus ideas: esas ideas que históricamente han servido de mucho a este país.
Yo tampoco entiendo la excarcelación de De Juana, ni los guiños a Otegi. Yo también echo de menos el consenso y me pregunto por qué de repente el PSOE prefiere pactar con minorías nacionalistas y radicales antes que con la alternativa natural que es el PP. Pactar con radicales supone provocar unos bandazos tremendos en la política nacional, y yo no sé si esta carrocería está ahora para muchos trotes. El centro existe: para encontrarlo basta con irse acercando al otro lado. Pero desde luego, yéndose hacia el extremo no hay centro posible.
Ya sé que sois muchas las personas de izquierdas que hoy sentís la gran decepción. Estoy de acuerdo contigo: España necesita una izquierda razonable, centrada, moderada. Pero, a ver quién le pone el cascabel al gato, con el poder que ha conseguido Zapatero y el control férreo que mantiene.
Quizá tengas razón: hay que perder las elecciones.
No voy a pedirte que votes al PP. Pero piénsate lo de abstenerse.
Un abrazo.